jueves, 3 de agosto de 2017

Abierto por vacaciones

A veces parece que en agosto el mundo se para. Da la impresión de que todo el mundo estuviera de vacaciones.

Pero las mastitis no entienden de vacaciones. Ni los partos, ni las grietas en los pezones, ni los dolores del pecho, ni un bebé hambriento, ni un bebé que coge poco peso...

Por eso en la consulta abrimos todo el año, abrimos por vacaciones. También los sábados y domingos. Y los festivos. 

No te preocupes: si quieres salvar tu lactancia, da igual que sea agosto, puedes venir a la consulta de lactancia que te atenderé encantada, o puede ser online si no puedes acercarte hasta aquí. ¡No te quedes con las dudas!

Consultas ONLINE todo el año, elige el modo: por WhatsApp o Telegram, por Skype, por mail... Consultas sobre lactancia, sobre medicamentos, sobre alimentación, sobre el sueño del bebé, sobre las deposiciones, sobre el dolor de pecho, cólicos del bebé, sobre el BLW, sobre el porteo...

Abierto por vacaciones, y estoy de guardia 7 días / 24 horas

Como pasa cada año, abrimos por vacaciones.

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martes, 1 de agosto de 2017

SMLM 2017

Aunque en España celebramos en octubre, nos hacemos eco de que hoy 1 de agosto comienza la Semana Mundial de Lactancia Materna 2017


Información en español, pincha aquí.

Podéis leer más y bajaros documentos aquí.
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lunes, 31 de julio de 2017

El sillón gris

(Esta entrada es un poco más personal. Espero que os guste.)

Hace unas semanas tuvimos que pasar por el hospital. Mi hija pequeña tuvo que ser ingresada. Pensábamos que serían un par de horas en urgencias, quizá una inyección y listo. Pero fueron 4 días y sus tres noches, claro.

¡Qué largas son las noches en los hospitales! ¿Verdad?

Pude pensar mucho.

Una vez que la niña estaba estabilizada, y dormía casi plácidamente en esa cama de hospital, mi cabeza tuvo tiempo de pensar, mucho, ya lo creo. No se me da bien dormir en un hospital, así que ni lo intenté.

Lo primero que vino a la cabeza fueron las noches de hospital posteriores a mi primer parto. Las del ingreso por parto también, pero esas eran esperadas, las daba por lógicas, al menos entonces. (Ahora habría intentado a toda costa un parto en casa…) las daba por buenas. NO. Esas noches había ilusión y realismo y dureza a partes iguales.

Me acordé más bien de las otras noches, las noches del re-ingreso cuando a mi pequeña bebé de 5 días algo le ocurría y no sabían qué. Acababa de irme a casa estrenando mi condición de madre, y mi marido la de padre, totalmente alelados si me permitís la palabra. Y sólo un día después tuvieron que ingresarla. Hoy aquello es historia y no quiero dar detalles, pero el susto fue tan grande... Hablaban de trasplante… y como en mi hospital no se podía hacer nada nos mandaban a La Paz, a Madrid. "Haz las maletas para muchos días porque no sabemos cuánto tiempo será" me dijo el médico. (Por cierto, recién parida sólo había una falda y una camiseta que me servían. No pude ir a comprarme nada de ropa en esas circunstancias. Y así lo pasé, en pleno verano, con la misma ropa… Una camiseta que marcaba mi tripa de recién parida y mis pechos llenos, en los que se notaban los discos absorbentes pero si me quitaba manchaba… Una falda que apretaba la tripa pero al menos me entraba… Aquellas trazas que ahora veo desde fuera tampoco me ayudaron a verme bien. Ahora lo veo claro también.)

La mañana del re-ingreso fue terrible. Llegamos a una revisión rutinaria, de peso en teoría, pues mi hija perdía peso y como yo tenía unas grietas terribles… (¡¡ay, que no sabía lo que sé ahora ni había IBCLC en Aranda- ni cerca-  a quien pedir su ayuda!!). Y acabamos ingresados. Bueno, ella, la niña. Ingresamos en la planta de pediatría, que en mi hospital está en el pasillo perpendicular al de partos. Pocas habitaciones, es un hospital comarcal, en una ciudad pequeña. El ingreso era de ella, así que en una cuna de esas altas, muy altas, grandes, de metacrilato. Yo, la mamá, con mis pezones colgando de grietas, una episiotomía considerable que aún estaba fresca, y unas hemorroides del copón que me hacían tan difícil sentarme… yo, esa vulnerable mamá, al sillón incómodo de la habitación. El sillón gris. Y mi marido, sin sitio. No hay sitio para los padres. Apenas habíamos estado en casa 20 horas desde el alta del parto. Estábamos absolutamente agotados, reventados, y superados por la situación. Sin dormir, con sueño atrasado y cansancio acumulado. Y con mucho miedo. Así, casi de pronto, éramos padres. Nos habíamos convertido en unos padres, por supuesto como todos los padres primerizos totalmente inexpertos, inseguros. Y ahora veo tan clara la situación que nos superó. Lo veo reclinada en el sillón gris de la misma habitación de aquella vez, la del fondo del pasillo. Sí, la misma.

Ahora está mi niña en una cama, y al lado hay una cuna vacía, otro sillón y otra mesita. Con un cartel bien grande que dice que se mantengan libres porque puede haber otro ingreso en cualquier momento.

Sentada ahí nos vi. Nos vi a mi marido y a mí, críos a pesar de tener pasados los 30, totalmente perdidos con una bebé enferma en las manos. Solos y asustados. Vulnerables. Muy asustados. Muy perdidos. Frágiles. Vi como en las películas que se ve al actor dos veces en la misma escena. Igual. Me veía allí tirada en el sillón, a la bebé, en este caso la mayor, en la cuna, y mi marido sentado en la pequeña cajonera de dentro del armario porque no había más sitio. ¡¡¡Qué imagen!!! 


La enfermera que entra y nos ve de esa guisa, me vio tan mal, que me ofreció una cama. Yo no estaba ingresada, pero el detalle de ofrecerme cama teniendo en cuenta cómo estaba, fue para agradecer. Así mi marido pasó de dormitar en el armario a dormitar en el sillón, sí, el sillón gris.

¿Y por qué cuento esto?

Porque yo tenía familia, entonces tenía dos padres loquitos de amor por su primera nieta, y tres hermanos y muchos cuñados y cuñadas que nos querían. Y amigos y amigas. Pero estábamos solos. Sobre todo la sensación que recuerdo es de ser frágil, vulnerable. Y con mucha responsabilidad.

Nadie te prepara para el después. Me había preparado mucho para el parto, que asustaba. Pero realmente nadie me había contado lo de después, y no llegas a imaginarlo, creo, hasta que no estás en ello. Por eso ahora preparo a las mamás para la crianza, porque no me gusta ver a mamás y papás tan perdidos como lo estuvimos nosotros. Y peor aún si además hay algún problema extra como fue el caso.

Esa sensación de soledad y de impotencia fue terrible. El peso que sentí sobre mí fue tan grande que me hundió. Y caí en una verdadera depresión post-parto, que me duró 11 meses. Fue duro.

Pero de todo se sale. Y mi hija también salió de aquello. Y crecí. Y maduré. Y aprendí.



Después, estuve pensando, qué otras veces había estado en un sillón gris de hospital. Pocas, en realidad. Una suerte bien mirado. Sé que hay gente que ha sufrido mucho más. Pero cada sillón gris te deja marca, al menos a mí.

He tenido la suerte de no haber pasado por hospital más que en los dos partos, un episodio de vómitos cuando era joven que estuve una semana ingresada, y la operación del pie, que no hice ni noche. Por mi parte, bien. Pero cuando son tus personas queridas creo que duele mucho más. Una apendicitis y una neumonía de mi marido me hicieron dormitar también. Pero pasó bien y rápido.

Y ya. Ya porque los procesos de mis padres no fui yo la que dormí cuando estuvieron en hospital. Vivir en otra ciudad me evitó muchos malos ratos, aunque me hizo perder también muchísimos más de los buenos ratos… Y cuando estaban muriéndose los cuidados paliativos fueron en casa, así que aunque no durmiera muchas noches, no era un hospital.

Y me acordé entonces de la última noche de mi madre. Me quedé a dormir en su casa porque mi padre también estaba ya mal (su muerte se distanció sólo 5 meses) y no podía con ella. Ella estaba muy débil y quería levantarse, pero no podía. Y mi labor era evitar que se cayera. Toda la noche con una silla con respaldo, sentada a horcajadas, (para apoyar la cabeza en el respaldo e intentar dormir) haciendo de barrera frente a su cama para que no se cayera, y aliviándole el malestar cada 5 minutos. No fue una noche de hospital. Pero fue una noche cuidando enfermos. Esas noches difíciles y largas que te dejan huella para siempre. 

Ser cuidadora... Cuidando a mi hija el otro día, recordé otros momentos de cuidados. No de los de cada día, no. Cuidados de esos más especiales porque algo le ocurre al cuerpo…

En el sillón gris pude ver esas escenas de nuevo como si estuviera viviéndolas. Una experiencia casi extra-corpórea porque volví a esos días y me vi allí, impotente con mi hija, luego impotente con mis padres. Y te sientes con tanta presión y responsabilidad que parece que te ahogas y que nunca vas a salir. Y que el dolor no se va a acabar nunca. Pero ¿sabes qué? Que sí se acaba.

Y hoy, aunque no tenga nada que ver con la temática general del blog, que es la lactancia, he querido contároslo porque a veces sacarlo fuera también hace bien. Y al fin y al cabo todos somos hijos, y los que leen mi blog, casi todos, padres.

¿Cuándo te has sentido como yo en un sillón gris?

¿Cuándo te has sentado en un sillón gris? Comentarios bienvenidos.

¿Compartes?

NOTA:

Por cierto, todas las veces nos han tratado de maravilla. Siempre me he sentido cuidada en los hospitales por el personal médico que me atendió, a mí o a mi familia, en cada una de las circunstancias que he contado. Siempre he encontrado profesionales que hacían bien su trabajo. Y muchos además con una sonrisa o una palabra cariñosa. Tanto en el Hospital Santos Reyes de Aranda como en el Yagüe, el Divino Vallés, el Hospital Militar, y luego en el HUBU en Burgos. Y en La Paz en Madrid. Mi aplauso a todos esos profesionales, tan poco valorados a veces y qué tanto bien hacen. Y especialmente a los facultativos de Cuidados Paliativos, que fueron excepcionales. Gracias.

sábado, 29 de julio de 2017

e-lactancia

Como sabéis desde hace años las madres lactantes y los profesionales que trabajamos con ellas, disponemos de una magnífica página web para resolver todas las dudas que surjan respecto a lactancia materna y compatibilidad de medicamentos, plantas, tratamientos...

La web www.e-lactancia.org es un referente a nivel nacional e internacional para acceder a información científica de calidad, elaborada por los especialistas de APILAM (Asociación para la promoción e investigación científica y cultural de la Lactancia Materna).

La asociación fue creada por el doctor José María Paricio Talayero, excelente pediatra y mejor persona, creador en el año 2000 de la página de compatibilidad de medicamentos y otros productos con la lactancia www.e-lactancia.org y en 2003 de la página sobre arte y cultura de la lactancia www.telasmos.org. Dentro de APILAM ocupa el cargo de presidente y se encarga de coordinar las actividades de la misma.




La web e-lactancia es una página, de manejo sencillo e intuitivo, donde sólo tienes que escribir el medicamento prescrito para conocer el nivel de riesgo en tu lactancia. Y donde también responden a tus dudas en cuanto a medicación. Mantenerla activa y actualizada genera unos gastos. Puedes contribuir de muchas maneras a su mantenimiento como hacemos muchos profesionales, muchas madres y grupos de apoyo. Mira aquí distintas maneras de contribuir.


Recientemente se puede colaborar también con micro-donaciones de una forma muy sencilla con Teaming, herramienta online para recaudar fondos para causas sociales a través de donaciones de 1€ al mes. La filosofía de Teaming se basa en la idea de que con 1€, nosotros solos no podemos hacer mucho pero si nos unimos, podemos conseguir grandes cosas.
 



Yo ya soy teamer de e-lactancia. ¿Y tú?

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jueves, 29 de junio de 2017

Crisis de crecimiento y huelgas de lactancia

Hace unas semanas la periodista Amparo Luque, de www.webconsultas.com se puso en contacto conmigo para preguntarme sobre las crisis de crecimiento y las huelgas de lactancia.

Son dos temas que preocupan mucho a las madres, y de los que ya os he hablado. Podéis ver sobre las crisis aquí, y sobre las huelgas de lactancia en esta otra entrada.

Os dejo en enlace a la página web: crisis y huelgas

Compartid, porque la información es poder.
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Otras entradas relacionadas: ¡Socorro! No tengo leche

viernes, 16 de junio de 2017

Entrevista Radio Aranda Cadena Ser

A propósito de las actividades preparadas para este mes,desde Radio Aranda se han hecho eco y el jueves me hicieron esta pequeña entrevista. Os la dejo.

Formato video





Formato audio
Entrevista


Otras entrevistas realizadas, aquí

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Baby Led Weaning

 
Empezar con la alimentación complementaria de los bebés es más sencillo de lo que pueda parecer. Aunque sí es cierto que a todas las mamás nos impone un poco el tema cuando se acerca el momento de empezar.
 
Por desgracia en los centros de salud nos dan unas normas de introducción de los sólidos totalmente obsoletas. La misma fotocopia año tras año a todas las madres. Hoy he podido comprobar, ¡otra vez!, que siguen dando la misma que me dieron a mí hace 14 años...  ¡¡La misma!!
 
¿Antes de que existiera la batidora cómo crees que se introducían los alimentos en la dieta del bebé? ¿Antes de que la industria inventara esos potingues (léase papillas de x cereales, léase potitos) qué comían los bebés?
 
El Baby Led Weaning  no es más que seguir la lógica y respetar la fisiología del bebé. Ahora se le pone nombre a todo, si es en inglés mejor. Pero es lo que se ha hecho antes de que la industria alimentaria nos atiborrara de productos para bebés. ¡¡Si no podemos vender leche porque toman teta, hagámosles creer que necesitan papillas y leches de continuación!! Eso dice la industria alimentaria o/y farmacéutica. A ellos no les importa la salud de tu bebé, a ellos les importa vender. ¿O qué creías?
 
También hay "talibanes de BLW", que los he visto. Sí sí.  No se trata de defender a capa y espada un método u otro, sino de hacer las cosas con lógica, con naturalidad, siguiendo las recomendaciones de los organismos oficiales expertos en nutrición y salud, que se van actualizando con el tiempo. Y dejar ya de usar esas obsoletas y anticuadas recomendaciones de la madre, la abuela... y que aún nos dan algunos de nuestros pediatras, a veces en forma de fotocopia descolorida, torcida, gastada...
 

ENTONCES, CÓMO HACERLO

Pues muy fácil, con unas sencillas normas teniendo en cuenta el desarrollo del bebé, los alimentos prohibidos al principio, y unas normas básicas de seguridad.
 
Todo eso os lo explico en esta charla, que repito el tercer jueves de cada mes.
 
Es importante reservar tu plaza con tiempo porque hay mucha demanda y el espacio es reducido.
 
PRÓXIMA SESIÓN EL JUEVES 20 DE JULIO
 
Comparte con las mamás que puedan estar interesadas.
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miércoles, 7 de junio de 2017

Consulta Prenatal


Para todas las futuras madres y futuros padres que deseen informarse sobre la lactancia materna para empezar con buen pie esa nueva etapa.

Acudir al momento del parto con información veraz y sabiendo cómo va a ser, te hará estar más segura.

RESERVAS DE PLAZA POR RIGUROSO ORDEN DE INSCRIPCIÓN EN
606 99 57 28
Plazas limitadas


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martes, 23 de mayo de 2017

Terapia miofuncional

La terapia miofuncional puede considerarse una especialidad de la logopedia y su objetivo es prevenir, evaluar, diagnosticar, educar y rehabilitar el desequilibrio en el sistema orofacial desde el nacimiento hasta la vejez. Las causas pueden ser muy diversas (anatómica, funcional, neurológica, etc.). En nuestro caso nos interesa el momento del nacimiento y primeros meses.

La terapia miofuncional está orientada a la curación de alteraciones relacionadas con la funcionalidad de los músculos implicados en el funcionamiento del sistema orofacial.

La intervención en lo que me compete es de tipo pasivo pues no hay participación del bebé. Salvo algún caso concreto que trato a niños más mayores y que ya saben y pueden colaborar.

La intervención o reeducación se basa principalmente en una ejercitación específica, mediante  masajes y estimulación mecánica que tiene como finalidad conseguir un equilibrio muscular orofacial que permita realizar patrones neuromotores de comportamiento del sistema orofacial adecuados.

Esta terapia es válida para disfunciones orales, algunas malformaciones craneofaciales genéticas, congénitas o adquiridas, disfagia…

Las disfunciones orales son alteraciones del patrón normal de succión-deglución, y pueden ser debidas a varias causas como inmadurez, problemas neurológicos, problemas en el momento del nacimiento o prácticas hospitalarias en los primeros momentos de vida del bebé (como sondarles) movimientos compensatorios por ejemplo con los labios al no poder usar bien la lengua, por el uso de biberones, por el uso de chupetes…

A veces ocurre que un bebé recién nacido presenta una alteración de la función oral al mamar o disfunción oral motora. Si el bebé es alimentado con biberón es probable que los padres o/y sanitarios que le atienden ni siquiera se percaten o no se le dé importancia. Pero cuando son niños que toman pecho puede ser doloroso para la madre y además causar una escasa ganancia de peso. Mira los frenillos sin ir más lejos…

Los  especialistas evaluamos bien la toma y hacemos una buena evaluación motora.

Y si es necesaria nuestra intervención, usamos técnicas y estrategias adecuadas al problema que ayudarán a que éste desaparezca o en todo caso al menos mejorarlo, y por tanto hacer que la lactancia sea disfrutada por la madre y el hijo y funcione como es debido: sin dolor y con buena ganancia ponderal.

Insisto en la importancia de la valoración en los primeros momentos.

Si tienes problemas o necesitas terapia miofuncional para tu bebé, no dudes en ponerte en contacto conmigo o un profesional que sepa de lactancia. Te espero en la consulta.
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viernes, 12 de mayo de 2017

Probióticos, hasta en la sopa

No me he parado a investigar si hay probióticos en las sopas… que ya no me extraña que pongan de todo en cualquier preparado alimenticio. Ahí están los alimentos funcionales. ¿No ponen lactobacillus y bifidobacterium, (probióticos) en los yogures…? Pues quizá también los pongan en la sopa.

Pero no quiero hablar de eso. Uso el título como expresión castellana de algo que “está en todas partes”.

Casi cada día me llegan bebés que están recibiendo probióticos por supuestos cólicos. Y me llegan mamás que están tomando probióticos sin ton ni son. Entre el 85% y el 90% de las madres que acuden a la consulta, me dicen que han salido el hospital tomando probióticos porque alguien allí, (a veces matrona, a veces ginecólogo, a veces pediatra, a veces enfermera, a veces ningún sanitario sino una visita) le ha recomendado tomarlos para prevenir mastitis. ¿Prevenir? ¡¡Madre del amor!! Incluso muchas de ellas me comentan que se han llevado del hospital la cajita o cajitas de muestras regaladas.

Algunas madres que he atendido venían tomando una dosis especialmente alta de los probióticos más conocidos para la lactancia. He tenido varios casos de mujeres que tomaban entre 6 y 8 al día. ¡Qué barbaridad! Así que estas madres tenían un desequilibrio tremendo en su flora bacteriana… Y también tenían una mastitis que no curaba desde hacía ya semanas a pesar de tomar dos tandas de antibióticos y los ya mencionados probióticos. Abordaje integral a estas diadas madre-bebé, mastitis tratadas con el antibiótico adecuado y por el tiempo adecuado y dejar los probióticos, y mano de santo.  ¿En estos casos qué fue primero, la mastitis o el probiótico…?

Los probióticos no son la panacea. Primero, y siempre, hay que valorar si hay o no problemas en la lactancia. Y qué tipo de problemas. En ese inicio de lactancia.  En el mismo hospital o nada más salir a ser posible.  Luego, si existe problema, tratarlo, buscar la causa. Pero nunca sustituir la atención del especialista por probióticos tomados a granel… e incluso a veces por períodos larguísimos de tiempo.  Si hay frenillo, habrá que echar un cable para que no interfiera en la lactancia, cortando o haciendo terapia miofuncional o cambios posturales o técnicas de suplementación, o todo a la vez… Si hay mastitis, tratarlas, usando los protocolos aprobados adecuados; si el agarre está mal pues ayudar a que mejore; si hay una perla pues tratarla; si grietas, tratarlas...

No todas las lactancias cursan con mastitis. Ni mucho menos. No hay por qué tener mastitis. ¿Qué sentido tiene tomar probióticos por si acaso? Y menos sabiendo que lo único que previene la mastitis es un adecuado y frecuente vaciado del pecho.

Todavía no ha sido constatada su eficacia, ni las dosis ni el tiempo de administración. Faltan estudios serios y contrastados que nos indiquen su uso. Y tampoco estamos seguras de que no sean perjudiciales a medio o largo plazo. No se trata de un placebo, y no conocemos las consecuencias de tomar tanta cantidad. Sí que es cierto que muchas veces funcionan o han funcionado, pero después de haber realizado también otras acciones: apoyo emocional, postural, antibiótico… Entonces, ¿ha funcionado realmente? ¿o han sido las demás actuaciones? La lactancia dolorosa necesita una atención integral que abarca muchos campos.


Resumiendo, los probióticos pueden ayudar en algunos casos, después de haber valorado muchos factores. Pero no se pueden tomar a la ligera, así como así, ni por sistema nada más dar a luz, ni para prevenir, ni en dosis no adecuadas.

Siempre, pregunta al especialista.