miércoles, 19 de septiembre de 2012

Los falsos galactogogos


Estoy preocupada. Y enfadada. Llega información a mis manos por pura casualidad. Una IBCLC americana vende en su web un producto que me parece sospechoso…

En todos mis estudios de lactancia, cursos, congresos, etc., siempre he sacado la conclusión de que el mejor galactogogo* es una lactancia frecuente. Aún así sigue existiendo la creencia extendida de que ciertos productos, sobre todo ciertas hierbas, aumentan la producción de leche.

Pero, ¿por qué quiero tener más leche? ¿Realmente tengo poca leche? ¿Qué es tener poca o mucha leche? La mujer es un mamífero capaz de producir la leche que necesita SU bebé. Y lo pongo con mayúsculas porque esto no puede medirse ya que cada pareja mamá-bebé es distinta y las cantidades que necesite uno u otro bebé también serán distintas, y como la naturaleza es sabia, las mujeres producen la leche que necesita su hijo y no la que necesita el hijo de la vecina, o la que el pediatra considera que debe producir. ¿Para qué quieres tener más leche? Asegúrate de que tu bebé mama bien y a demanda y producirás la que necesita…

Si produces más de la que el bebé necesita, entonces tienes que tirarla. No es lógico. Y además, imagínate la ingurgitación continua…  Vamos, que no, que no necesitas tener más leche.

Son pocos, muy pocos, los casos en que realmente necesitaríamos un galactogogo, casos de una relactación o una inducción por ejemplo en una adopción. Nada más. Y para este caso se usarían los galactogogos demostrados, que son medicamentos y no hierbas, y que es el médico, y no la asesora, quien debe recetarlos y hacer un seguimiento exhaustivo tanto de la madre como del bebé. Y en cualquier caso, antes de utilizar un galactogogo habría que haber abordado todos los factores susceptibles de modificación y corrección como las posturas, problemas orales del bebé (frenillo lingual, fisura labiopalatina…) enfermedad del bebé, enfermedad de la madre (hipotiroidismo), la frecuencia del vaciamiento de los pechos, la meticulosidad del vaciado, el número de tomas… Hay muchos factores a estudiar y problemas que descartar antes de llegar a la conclusión de que se necesite realmente un verdadero galactogogo. 

Así pues el uso de galactogogos (verdadero) se debe reservar a mujeres para situaciones con resultado  negativo tras una evaluación detallada  de las causas susceptibles de tratamiento.

No voy a mencionar aquí los verdaderos galactogogos, esos si hacen falta te los receta el médico. Quiero hablar de aquellas hierbas que corren de boca en boca. Y en especial de este producto que recomienda esta IBCLC. Me sorprende más que por el producto en sí, por la proveniencia, pues no es ético que una consultora certificada recomiende el uso de un producto de estas características. En su web vende y recomienda este producto  (al final de la página, como suplemento dietético). Como está en inglés decido escribirle y preguntar sobre el producto porque a simple vista no entiendo bien, pero sí leo algo así como “más leche” y me choca. En su respuesta me dice que está compuesto principalmente de tres hierbas: “Main ingredients are goat's rue, fenugreek, and blessed thistle” y me ofrece la web de la marca para comprobarlo. Lo hago. ¡¡Y flipo en colores!! Una web llena de productos engaña-madres, productos que minan la confianza de la mamás porque las hace creer que ellas no tienen suficiente y necesitan tomar esos suplementos. ¿Pero cómo va a ser que un órgano como el pecho no funcione en ninguna hembra humana? Si ocurriera en otra especie ya se habría extinguido. Si en vez del pecho fuera el corazón, o el hígado, o los riñones… los que no le funcionen a ningún humano ¿qué pasaría? Productos a  una media de entre 20 y 25 dólares que sólo duran una semana…  

En e-lactancia dice del goat’s rue (ruda cabruna, galega officinalis) que es riesgo 2. Del fenogreco riesgo 1, y del cardo bendito (blessed thistle) riesgo cero. Pero en los tres productos nos recuerda bien claro:

  • que no se han demostrado los efectos galactogogos,
  • que no hay estudios que corroboren su uso,
  • que deben tener seguimiento médico (y la madres que son engañadas con esos productos no suelen tener ese seguimiento pues lo hacen por su cuenta)
  • y sobre todo que el mejor galactogogo es una lactancia a demanda frecuente y con técnica correcta.

En España se habla de estos productos u otros similares y otros como la cerveza. No voy a ahondar en este tema. Creo que si tienes la sensación de que tienes  poca leche  por el motivo que sea, lo que tienes que hacer es ir a una asesora de lactancia o a un grupo de apoyo, no tomar porquerías. Lo que sí quería hacer con este artículo de hoy era dejar constancia de mi desagrado de que esta IBCLC no haga un uso ético de su condición de consultora de lactancia. Cuesta mucho, muchísimo, llegar a ser IBCLC. A algunas no nos dejan acceder a la prueba por no ser personal sanitario, y sin embargo estamos en la lucha continua para salvar lactancias, atendiendo a madres de forma altruista, actualizándonos y estudiando constantemente… para que llegue una con poca ética a ensombrecer el trabajo del resto… Me enfada, ¡qué le voy  hacer!


*Galactogogo: medicamento o sustancia que se supone facilita el inicio, el mantenimiento o la producción de leche materna. Recuerda que la producción de la leche materna es un proceso fisiológico complejo.
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lunes, 17 de septiembre de 2012

Pechos hinchados al inicio de la lactancia

“Mi bebé no se agarra al pecho, y tengo el pecho que me va a estallar”. Es una frase que oigo a muchas mamás recién paridas cuando les sube (o baja, según zonas lo dicen de una u otra manera) la leche. La subida de la leche se inicia entre las 30 y 72 horas después de la expulsión de la placenta. Cuánto tarda y si la noto o no depende en gran medida de cómo se instaura la lactancia. Si un bebé se coge bien al pecho nada más nacer, si está en la habitación con la mamá las 24 horas del día y si ésta atiende a las demandas del bebé ofreciéndole el pecho sin limitaciones ni horarios, la subida de la leche no suele ser molesta. Hay mamás que, de tan bien que lo están haciendo, dudan si están dando leche a sus hijos porque no notan la subida, y algunas al no notarlo llegan a dudar de si tienen o no leche.

En cambio hay mamás y bebés cuya lactancia es más dificultosa porque la parturienta ha recibido algún suero por gotero intravenoso antes de parir (hay más líquido en el cuerpo y la ingurgitación empeora), o bebés que se cogen quizás peor (frenillos, efectos de la anestesia, limitaciones orales…), o que han sido limitados en el amamantamiento por biberones o por horarios absurdos (aquello de “dale cada 2-3 horas”) o por una mamá que ha retrasado el darle la toma porque piensa que como acaba de comer no puede volver a tener hambre… Para estas mamás la subida de la leche puede llegar a ser muy molesta porque los pechos se ponen duros, casi como piedras y en ese instante, cuando interesa que el bebé los vacíe, es incapaz de cogerse. Yo siempre lo comparo como intentar mamar de una pared… ¡¡imposible!!

Erróneamente se les dice que se saquen la leche con el extractor, pero ojo, esto es muy doloroso y sólo aumenta la inflamación de la zona. Recuerda, en una ingurgitación no usar el extractor. Lo ideal es evitar llegar a una situación de ingurgitación severa ofreciendo el pecho muy a menudo, pero si hemos llegado a este punto, lo mejor es hacer la técnica de la presión inversa suavizante (P.I.S), sobre todo justo antes de poner al niño para que pueda agarrarse al pecho.

¿Cómo se hace la presión inversa suavizante?

La utilización temprana y preventiva de la PIS es inocua y puede facilitar un incremento en la transferencia de leche, reducir el riesgo de trauma en el pezón y ayudar a calmar la ingurgitación.

La presión inversa suavizante (PIS) es una intervención sencilla y de gran utilidad en los primeros 14 días posparto que consiste en la aplicación de presión positiva sobre un radio de 2 a 4 cm de areola en la zona que rodea la base del pezón, con el objeto de desplazar ligeramente la hinchazón hacia atrás y hacia el interior del pecho. Esta técnica puede ser aplicada por un profesional de la lactancia o por la madre misma u otra persona como la pareja.

El mejor momento para aplicar la PIS es inmediatamente antes de poner al bebé al pecho y durante el número de tomas que resulte necesario. En la consulta explico a las madres (y a sus parejas) cómo hacerlo, y a veces si ellas lo piden se lo hago yo. El alivio es inmediato. Es frecuente que en cuanto se sueltan los dedos el edema vuelva tan pronto como se deja de aplicar la presión. En este caso viene bien echarse hacia atrás, tumbada boca arriba para que se retrase un poco la aparición del edema y le dé un poco más del tiempo al bebé para agarrarse.

La técnica consiste en presionar de forma suave pero firme la areola, justo en la base del pezón. Con los dedos pulgares o con los índices, da igual. No debería causar dolor. (Si duele, es preferible aplicar menos presión pero durante más tiempo.) Se mantiene la presión hacia el tórax durante 60 segundos o más. La verdad es que no cuento el tiempo, simplemente lo hago tanto tiempo como sea necesario. Es una técnica de drenaje linfático, y al reducir la incomodidad se facilita el agarre y por tanto la transferencia efectiva de leche

A veces al hacerlo, sale la leche disparada y la mamá nota un alivio intenso.

Es más sencillo de hacer que de explicar. Mira las fotos y no dudes en hacerlo si notas el pecho muy ingurgitado.

De nuevo insisto en la importancia de acudir al especialista de lactancia antes de tener el bebé para estar bien informada. Y por supuesto acudir una vez nacido el bebé, para resolver las dudas.








Resumen basado en texto de Kyle Jean Cotterman RNC, IBCLC. Mayo 2002
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sábado, 1 de septiembre de 2012

Dar el biberón

Lamentablemente aún la mayoría de la gente, mujeres y hombres, relaciona tener un bebé con usar biberón. Ha estado tan arraigado en la sociedad y es tal la presión comercial de multinacionales alimentarias y farmacéuticas que dan por hecho que a un hijo se le cría con biberón. Incluso que si se da el pecho, algo que todavía no parece normal… enseguida se tenga que pasar de forma obligatoria al biberón. Que haya que dar papillas y mejunjes varios en biberón, que un niño de hasta 4 ó 5 años incluso desayune o cene leche en biberón… ¡¡y se ve tan normal!! Por desgracia se ve normal.

No voy a entrar ahora en los daños anatómicos del biberón, que los hay y muchos (el bebé que toma biberón durante tiempo prolongado no desarrolla sus mandíbulas sobre todo la superior, de forma correcta, lo que afectará después a su dentición y en un alto porcentaje al habla.)

Tampoco ahora voy a hablar de los riesgos de la leche artificial , que son muchísimos, y que para colmo de males encima es siempre dada en biberón. Hablaré en otro momento.

Hablemos del biberón.

He visto de todo y a veces me duelen los ojos. Una madre, en la calle, empujando un cochecito, bebé de poquitas semanas. Es un bebé amamantado, aunque deduzco que con lactancia mixta, pero al menos amamantado. Pide el bebé. Madre que no quiere dar teta en la calle y está ya ataviada con el set completo: biberón. Se para en la calle, y con su bebé tumbado en el capazo, le enchufa (literalmente) el biberón en posición totalmente vertical al pobre bebé que, tumbado en el capazo, traga acelerado de lo rápido que le cae la leche mientras agita intranquilo bracitos y piernas. ¡¡Qué panorama!! ¡Ningún contacto físico entre madre y bebé! Yo no digo nada, soy asesora en la consulta, en la calle ni mu. Sólo pude pensar “¡Pobre bebé! Le está atiborrando, ahogando” Quiero pensar que al menos era su leche extraída…

Otro día, escena parecida. Bebita de pocos días que llora en el capazo. La madre la coge (bien, al menos hay contacto) pero la da un biberón de manzanilla, a la fuerza, la niña no quiere, rechaza con fuerza la tetina. Quizá sólo quiera cariño, quizá teta, quizá un abrazo, pero no quiere la manzanilla, ¡mamá, ¿no lo ves?!

Sufro mucho cuando veo esas escenas. Estoy segura de que esas mamás adoran a sus hijos, pero estoy segura de que no tienen la información adecuada.

Pero como veo que a pesar de todo las madres siguen dando biberón, incluso las madres que dan pecho, algunas mal asesoradas o/y mal informadas, dan suplementos o su propia leche en biberón. Lo que quiero es explicar cómo usar el biberón ya que no podemos quitárnosle de encima… Hay veces que hay que dar un suplemento (recuerda: ¡¡siempre mejor de tu propia leche!!) por ser prematuro, por enfermedad o por algún motivo médico concreto. La jeringa y el vaso son las mejores opciones, pero si se opta por el biberón a pesar de los problemas que conlleva, esto te interesa. Sigue leyendo.

También cuando la madre se reincorpora al trabajo remunerado, según quién sea el cuidador, la práctica nos dice que la mayoría son reacios a dar la leche extraída con otros métodos más respetuosos con la fisiología de la lactancia. Y menos aún en guarderías. La experiencia nos dice que todos los cuidadores quieren usar biberón. Dile a la abuela que se lo dé con vasito, o con jeringa…  ¡¡uf!! Ponen una cara de susto que para qué. Por eso al final el biberón es difícil de desterrar, pero al menos hagamos que la forma de darle suponga para el bebé el mismo esfuerzo que cuando toma del pecho, pues si no se volverá vago y dejará el pecho. Y aunque sea un niño de bibe y jamás haya tomado pecho, esta manera de darle el bibe es más fisiológica y está mejor la deglución.
Por cierto, ¿sabías que al año los niños ya no deberían tomar biberón? ni el niño que sólo ha tomado biberón, ni por supuesto el niño de pecho. Al año ya comen lo de los mayores y beben en vaso, como todo el mundo.

¿Entonces, cómo se da el biberón?

Ya que cuesta tanto desterrarlo, que parece atado impepinablemente a los bebés, al menos, hagámoslo bien.

Lo ideal es que el bebé esté sentado, ya no digo reclinado, y menos aún tumbado como el caso del ejemplo. Ha de estar sentadito. Se le sujeta la cabeza. Y el biberón ha de estar horizontal. Habrá aire en la tetina, me diréis.  Por supuesto que habrá aire en la tetina, pero ese aire saldrá inmediatamente porque el bebé está vertical. Es lo que en asesoría se conoce como biberón con ritmo controlado o método kassing. Este método recrea las condiciones más parecidas al pecho, en cuanto a esfuerzo, estimulación y enganche.

Si el biberón está colocado de forma que la leche cae por su propio peso, por gravedad, a la boca del bebé, el bebé no hace ningún esfuerzo, no está succionando, e incluso se ve obligado a morder la tetina para poder controlar la leche que cae y no atragantarse. Sin embargo si se le ofrece en posición horizontal, es el bebé el que tiene que succionar y por tanto esforzarse para conseguir la leche. Para el bebé amamantado que recibe un bibe esporádicamente, no le confunde con la forma de tomar el pecho. Para el bebé que nunca ha mamado, le enseña a succionar correctamente, algo muy útil en adopciones o relactaciones por ejemplo.

En cuanto a la tetina, ha de ser redonda y no anatómica. Es el bebé quien la moldea en su boca, trabajando su lengua y mandíbula. Si le damos una anatómica el bebé no puede hacer su trabajo, para lo que está programado.

La tetina tiene que ser de flujo lento, para que suponga un esfuerzo sacar la leche. No queremos que salga demasiada leche.

Mejor las tetinas de silicona que las de las látex. Son más blandas y por tanto imitan algo mejor la consistencia del pecho.
Tetina base estrecha y que sea larga. La idea es que la coja entera y llegue hasta el punto en que se juntan paladar duro y blando. Entre 1’8 cm y 2 cm.


Cómo se hace:
- Se estimula al bebé en el filtrum, (espacio entre la nariz y el labio superior, el centro de la zona del bigote) para que abra bien la boca.
- Esperar a que abra bien la boca.
- Introducir el biberón.
- Mantenerlo horizontal para que la tetina esté medio llena de leche (ya hemos dicho que no es malo que haya aire, la postura recta del bebé hará que lo expulse sin problemas)
- Hacer solamente 5 ó 6 succiones y volver a empezar.
- Si el bebé abre los dedos o tiene dificultad con el flujo, girar y retirar biberón. Apoyar tetina en filtrum hasta que abra otra vez, o bajar biberón hasta que no haya leche en tetina.
Kassing, D.JHL. 18(1):56-60. 2002. Aquí tenéis más información en ingles. http://www.lowmilksupply.org/
Y por favor, en brazos y acompañado, ¡¡que no se lo tome solo!!
 
 
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