sábado, 28 de diciembre de 2013

¿Papilla? ¡¡No, gracias!!



No es necesario dar papillas a los niños.

Cuando se acerca la etapa de empezar con la AC –alimentación complementaria–  son muchas las personas que creen que es necesario empezar con papillas. Miedo al atragantamiento, tradición cultural, desconocimiento…

No. No es necesario.

Recordemos que el objetivo de la AC es que al año de edad, más o menos,  el bebé coma lo que se come en su casa. Si los padres comen papilla, pues entonces se hace papilla al bebé. Si los padres  comen purés, pues se hace puré al bebé. Pero la verdad es que no conozco ninguna familia cuya base de alimentación sean las papillas y los purés. Y sólo a algunas en las que una vez a la semana, o de vez en cuando, comen una crema de calabaza, un puré de verdura o algo con esa textura.

Cuando acostumbramos a un bebé a tomar esas papillas, (en las que suele haber mezclas de tantos ingredientes que es difícil apreciar el sabor de ninguno…) luego es difícil “desacostumbrarlos”. Es cuando vienen las mamás diciendo que no consiguen que su hijo coma sólidos o mastique, que se les hace bola, que se atragantan, que no quieren comer… Claro, si no le dejo que pruebe los sólidos, no aprende. Sin embargo, si lo hacemos poco a poco, como es debido, el bebé empezará a comer de todo, sólido desde el principio, tomando purés si los padres lo toman, y un buen filete si los padres lo toman.  Aunque tenga 7 meses.

“No sé cómo hacerle la papilla”. “¿Qué pongo en la papilla?”. “No se come la papilla”  son frases muy habituales, ¿verdad?

Solución: no le des papilla.

“¿Y qué le doy?”. Dale pecho hasta los 6 meses en exclusiva. Y a partir de los 6 - 7 meses, cuando le veas preparado* pues empieza con arroz cocido, patata, pechuga de pollo, un plátano… lo que sea, pero comida de verdad, no triturada.

¿Cuándo está preparado para comer sólidos?

  • Cuando desaparezca el reflejo de extrusión, que es un movimiento reflejo, automático, que hace el bebé cuando se le introduce en la boca algo diferente del pecho o la leche. El bebé expulsa con la lengua la cuchara o el alimento. Este reflejo desaparece más o menos en torno a los 6 meses, uno de los motivos de introducir la AC a partir de entonces. Antes no puede.
  • Cuando se mantenga sentado solo. Si lo hace es que controla la musculatura de la zona abdominal que es la que sujeta el sistema digestivo. Señal de que está suficiente maduro.
  • Cuando lo pida, se le van los ojos detrás de la comida, echa la mano a coger vuestra comida, se le ve que quiere. Si lo pide, no desaproveches la oportunidad.
  • Cuando sepa decir que no o mostrar signos de saciedad o apetencia.
  • Recuerda que antes de los 6 meses su estómago y su sistema digestivo no debe recibir nada más que leche materna. Cualquier otra cosa, hasta el agua o las infusiones, no hacen bien al bebé pues su sistema no está preparado y además pueden traer patógenos.


¿Qué comer? ¿Qué le doy de comer  entonces a mi hijo?

Lo que quieras, lo que se coma en tu casa. Que será distinto de lo que se coma en la casa de tu vecino. Habrá familias vegetarianas (que suplementarán con Vit B12), habrá familias que coman mucha carne, habrá familias que no tomen leche, habrá familias que tomen sopa, otras donde no prueben el puerro, otras donde no entre la lechuga, otras que aborrezcan el pescado, otras donde se coma muchos dulces… hay tantas opciones como familias. Pero tu bebé se tiene que adaptar a la tuya. Se supone que tu dieta es buena, y si lo es para ti lo será para el bebé. Y si te planteas que no lo es quizá sea el momento de hacer algunos cambios.

Las únicas recomendaciones generales a tener en cuenta son:
  • Hasta el año primero el pecho, y después, si quiere, la AC.
  • Introducir los alimentos de uno en uno. Mejor espaciar un poco, no empezar con un montón de alimentos de golpe.
  • Tener cuidado con los alérgenos: leche de vaca, huevo y pescado. Huevo y pescado a partir del año. No es necesario empezar antes separando yema y clara ni con pescado blanco/azul. Es preferible usar huevo entero y cualquier pescado a partir del año.
  • No añadir sal ni azúcar a sus alimentos.
  • Y cosas obvias como tener cuidado con frutos secos,  mariscos, casquería, embutidos, chuches, etc.


En próximas entradas profundizaremos sobre el tema de la Alimentación Complementaria. De momento, que no te agobien las papillas, que no tienes por qué hacerlas.


Lecturas recomendadas
Se me hace bola - Julio Basulto. Ed Debolsillo.
Mi niño no me come - Carlos González. Ed. Temas de Hoy.



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martes, 10 de diciembre de 2013

Gracias

Agradecimientos

Quiero hacer constar públicamente mi agradecimiento a aquellas asesoras que me abrieron el camino, a las que me enseñaron con su buen hacer y su experiencia, a las que resolvieron las dudas … Si soy IBCLC es en parte por su influencia.
A las personas que respondieron un e-mail o una llamada cuando me encontré con las primeras zancadillas en mi lactancia.
A las personas que me inspiraron, que no todas son mujeres ni todas son IBCLC, pero sí todas dedicaron algún instante de su tiempo para mí.

Sé que me dejaré a muchas, pero lo intento:
Alba Padró, que alivió mi mastitis, la que en su día fue cándidas. (Ahora sabemos que era una mastitis.) Una llamada en 2003. En 2004 calmó mis inseguridades en un foro. En 2006 trató mi mastitis vía on-line. Y siempre estuvo ahí. Luego fue una de mis profesoras en el curso on-line de Fedalma.

Helena Herrero, a la que escuché por vez primera en Burgos en noviembre 2007 cuando me estaba formando como asesora principiante. Y a quien después he podido escuchar en múltiples ocasiones, de quien he podido aprender tantísimo, y de quien aprecio sobre manera su generosidad, pues lo que tiene lo comparte. Gracias Helena.

Rosa Sorribas, que en 2010 vino hasta Aranda de Duero para darnos un Curso Avanzado de Lactancia Materna. Y que siempre ha estado ahí a través de las redes. Si Mahoma no puede ir a la montaña, la montaña va a Mahoma.

Carlos González, que me abrió los ojos en 2003 cuando me compré Mi niño no me come en lugar de aquel horrible manual para hacer dormir a los niños, juntos en el estante de aquella librería… Luego profesor en el curso de FEDALMA. Y un hombre agradable a quien me encantó conocer en persona.

Rosa Jové que me enseñó tanto sobre el cerebro de nuestros hijos e hijas. Un placer escucharla en 2007 la primera vez, y después profesora en FEDALMA. Orgullosa de habe compartido mesa de trabajo y de comida con ella.

José María Paricio Talayero, también le escuché por primera vez en el curso de 2007. (¡Magnífico curso aquel!) Y después el año pasado, ambas en Burgos. ¡Qué magnífico señor! Profe en FEDALMA también.

Al resto de profesores del curso Fedalma, especialmente a Ana M. Morales que con su felicitación por mi ejercicio me animó a seguir si cabe con más ilusión de la que ya tenía.

Claudia, “mamás de febrero 2006” en aquel foro... Me apoyó en mi andadura desde el principio.

Mª José Varona, entonces presidenta de Madres de la leche, que me motivó para crear el grupo.

Más recientemente Maribel Matilla y Esther Esteban, que se examinaron a la vez que yo… pero cada una en un extremo del país. Y compartimos la angustia de la espera.

Nair Carrasco, de CEPREN-LACTARED que desde Perú fue buena maestra. Carmen Enrique, Mari Cruz ManriquePatricia López, Laura Villanueva, Edurne Estévez… y todas las demás. Seguro que me dejo a muchas…

A las asesoras (y los asesores, que también los hay) a los que he dado alguna formación porque con sus valoraciones también aprendo y me mantengo con los pies en el suelo.

Pero sobre todo mis gracias a las cientos de madres que me permitieron ayudarlas y empoderarlas. Y a los cientos de bebés que me dieron su sonrisilla preciosa en la consulta.

GRACIAS



Ahora, toca seguir aprendiendo y ayudando.
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lunes, 18 de noviembre de 2013

Llegar a ser IBCLC o un ejercicio de paciencia


Desde que decidí dedicarme profesionalmente a asesorar y ayudar a las madres lactantes, son muchos los ejercicios de paciencia que he tenido que hacer.
No es fácil tener paciencia.
Según wikipedia, esto es paciencia: La paciencia es la actitud que lleva al ser humano a poder soportar contratiempos y dificultades para conseguir algún bien. De acuerdo con la tradición filosófica, "es la constancia valerosa que se opone al mal, y a pesar de lo que sufra el hombre no se deja dominar por él"

Son sinónimos de paciencia: serenidad, resignación, conformidad, temple, aguante, estoicismo, mansedumbre, perseverancia, sosiego, tolerancia, tranquilidad, calma, entereza, flema.
Y sus antónimos: desasosiego, intranquilidad

Esto dice la RAE sobre la paciencia:
Paciencia: (Del lat. patientĭa).
1. f. Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse.
2. f. Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas.
3. f. Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho.
4. f. Lentitud para hacer algo.
5. f. Resalte inferior del asiento de una silla de coro, de modo que, levantado aquel, pueda servir de apoyo a quien está de pie.
6. f. Bollo redondo y muy pequeño hecho con harina, huevo, almendra y azúcar y cocido en el horno.
7. f. Tolerancia o consentimiento en mengua del honor.

Me quedo con las acepciones 1, 3 y 4.
Capacidad de soportar o padecer algo sin alterarse. ¡Pero qué difícil es no alterarse cuando deseas tanto una cosa!!
Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho. Sí deseo mucho, llevo deseando ser IBCLC desde hace años. Un deseo profundo y bien arraigado en mí.
Lentitud para hacer algo. ¡¡Yo no, ellos!!

¿Y por qué digo todo esto?
Porque cuando después de años de experiencia como asesora voluntaria en el grupo de apoyo que fundé, haciendo visitas domiciliarias y hospitalarias, y atendiendo en su sede, y después de años de formación y estudio decido presentarme a IBCLC en 2011, no puedo hacerlo porque tengo programada una delicada operación de mi pie izquierdo para aquellas fechas. No podía arriesgarme a que me coincidiera, y bien no poder ir a examen sin que me reintegraran el dinero de la matrícula por coincidir fechas, o bien, no poder ir por no poder andar. Estuve varias semanas sin poder andar.
Paciencia. Espero otro año. Y así sigo cogiendo experiencia y me sigo formando.
Llega 2012 y cuando voy a hacer los papeles me frenan porque no soy personal sanitario. Ese año se cambian los requisitos para acceder al examen, y sin ser personal sanitario se convierte en tarea poco menos que imposible.
Pero yo lo deseo.
Paciencia de nuevo. No pienso tirar la toalla. Sé claramente lo que deseo ser, lo que deseo hacer, dónde deseo estar, lo que me gusta hacer. Así que con paciencia, toda la del mundo, ¡otra vez! empiezo mi formación en el campo de la sanidad para obtener titulación y formación en esas 14 materias que exigía –exige– el IBLCE.
Y de nuevo haciendo ejercicio de paciencia consigo mis créditos sanitarios a la vez que compagino mi familia, mi trabajo como docente y la labor de asesoría. Fue duro.
Y por fin en 2013, después de valorar cuidadosamente mi curriculum y no sin varias incidencias resueltas a mi favor finalmente, consigo matricularme a examen.

Julio 2013, el objetivo.


Aquí tuve que volver a tirar de la preciada cualidad de ser paciente. Hasta el mes de abril, a finales, no me confirmaron desde Austria que podía presentarme. Justo cuando a mi madre le diagnostican su segundo cáncer. En un mes ingresó y le dieron un mes más de vida. En dos murió. No hace falta que explique cómo me sentí y aún me siento. No hace falta que explique lo difícil que fue estudiar o sacar tiempo para ello en aquellas circunstancias, cuando cada momento libre viajaba a su ciudad para poder estar con ella unos minutos más…
Murió a finales de junio. Y el examen era a finales de julio.

Pero otra dura prueba en el camino: mi padre cae también con cáncer, y una depresión y tristeza infinita. Sólo 15 días antes del examen tenemos que viajar todos a Salamanca para su operación, que no fue bien.
Mientras tanto me extraña que no recibo notificación alguna desde Austria, la central europea de IBLCE, con datos concretos del examen. Es el primer año que se va a hacer por ordenador y el primer año que no solo se hace en Madrid sino que se puede celebrar en varias ciudades, y el primer año que hay hasta tres días para hacer el examen.
No hay noticias, ni en el correo electrónico ni en el teléfono ni el buzón. No quiero ser pesada, impaciente, y espero, espero y espero sin decir nada. Pero no puedo más.  Finalmente después de un par de mails y de llamadas consigo hablar con Ilse Bichler, que es encantadora y fue muy amable conmigo. Entre inglés y francés nos entendimos. Había sido un error por parte de la organización pues no me habían enviado el mail de aviso donde se daban las instrucciones precisas para solicitar fecha y lugar de examen. ¡¡Ahí también tuve que trabajar la paciencia!! Arreglado el asunto ya sé que me examino el día 30 de julio, en Madrid.

El examen, del que no se puede hablar, fue duro, y largo. Pero por ordenador me pareció muy llevadero. Mi paciente marido me esperó toda la mañana, haciendo tiempo, dando vueltas por la zona.
Y tres meses después los resultados. ¿Acaso no es eso tener paciencia? ¡¡Y bien de ella!!

A mitad de octubre empiezo a ponerme nerviosa: “¿qué habrá pasado?” En cualquier caso ya no tiene remedio, el examen hecho está. Pero estos tres meses sólo me acuerdo de las preguntas en las que tuve duda o de aquellas que sé que tuve mal.
Y empiezo a visitar la web de IBLCE. Mensaje: “please check back in late October” Al principio sólo una o dos veces al día. Pero luego la paciencia se termina y empecé a visitar la web en cuanto tenía oportunidad. Y al final me puse un enlace directo en  la pantalla principal del móvil. ¡¿Obsesión?! O ¡¿Impaciencia?!
¿Será hoy? ¿Tal vez mañana? ¿Qué quiere decir finales? ¿Finales es desde el día 25 o desde el 28? ¿O desde el 30? ¡Qué desasosiego por favor!


Pues bien, finales fue el final, el día final. Hasta el día 31 de octubre no se cambió el mensaje en la web.
Esta vez ponía algo así como    “you can access the IBLCE Registry at 3 PM Eastern Time (Washington, D.C., USA) November 1, 2013 to determine certification status”
O sea, resignación. Las últimas horas fueron más largas si cabe que los tres meses anteriores juntos.
Día 1 de noviembre, festivo en España. 15 horas en Washington son las 20 horas en España. No me pilla en mi casa. ¡¡Qué estrés!!  
Fueron  minutos muy largos porque la web se colapsó. Quiero pensar que este ejercicio de paciencia a gran escala que llevo haciendo tanto tiempo, lo están haciendo también otras decenas de personas en todo mundo que hoy buscan conmigo sus resultados. A las 20h38 por fin consigo ver mi resultado. Soy IBCLC. Pero hay que esperar los resultados oficiales que llegan por carta “en los próximos días”.
¡Vaya! ¿Cuándo es eso?  Calma, sosiego, paciencia de nuevo…  Pienso que quizá el lunes 4 esté ya el correo. Y ese día voy a trabajar  hasta con angustia y una mezcla de inmensa alegría. Pero no lo quiero hacer público hasta que no tenga mi credencial. ¿Os imagináis de verdad cómo se te pone el cuerpo en una espera de tal calibre? Martes, miércoles, jueves, viernes, y nada. Esto ya es angustia. Siguiente semana, el lunes recibe mi compañera de estudios de Barcelona, Maribel Matilla su diploma… uf, se me ponen los dientes largos. El martes mi compañera Esther Esteban, de Amamanto, recibe el suyo. Ella está en Miranda. Las cartas entran por el norte, ¿no? Ya no sé qué pensar. Miércoles, nada. Jueves, nada. Viernes, ¡tampoco! ¡¡Dos semanas ya!! Espero y desespero. Ese sábado operan a mi marido. Mi padre continúa muy enfermo. Y yo estoy ya saturada de preocupaciones como para soportar esta otra espera.

Y por fin el lunes 18 de noviembre de 2013 me llega la deseada carta. Justo el día que me confirman que a mi padre le quedan unos días de vida…

La espera ha sido eterna... ¡¡¡Son muchos días!!! Una espera tan larga como cuando mi hija pequeña quiso nacer 3 días después de su FPP, fecha en la que yo había depositado todas mis esperanzas.   
Toda esta historia ha puesto a prueba mi paciencia. ¿No creéis?
¿Acaso no pondría a prueba la de cualquiera?
Y lo peor, es que no sé si me queda cuerpo para celebrarlo, después de tanto esfuerzo, dadas las duras circunstancias...




Edito el día 3 de diciembre de 2013. Mi padre falleció el miércoles pasado, 27 de noviembre, sólo 9 días después de recibir mi nota. Y 5 meses después del fallecimiento de mi madre. Días difíciles...

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jueves, 14 de noviembre de 2013

Otras formas de dar la leche al bebé sin usar biberones

Es difícil desplazar el biberón en nuestra sociedad en la que automáticamente se relaciona a los bebés y los lactantes con esa imagen, y si no mira cómo se anuncia un sillón de lactancia en una tienda de puericultura de mi ciudad.



Cuando te quedas embarazada enseguida te regalan biberones y chupetas, o los compras pensando que igual los necesitas. Nada más lejos de la realidad. A no ser que de antemano hayas decidido (sabiendo los riesgos) no dar el pecho, no deberías acordarte siquiera de que existen esos artilugios.

Si una vez atendida por un buen profesional de lactancia, (una IBCLC o una buena asesora, o un pediatra o matrona con actualización en lactancia) fuera de recibo dar complementos al bebé, hay maneras de hacerlo.

Primera opción: leche de la propia madre. Extraída previamente claro.
Segunda opción: leche de donante (hablaremos de ello en otra ocasión) o de banco de leche.
Tercera opción: leche artificial o llamada leche de fórmula.

Estos complementos puedo darlos de muchos modos, pero cuando no queda más remedio que darlo en bibe ya os expliqué aquí que es mejor con método kassing.
Este método sí usa biberones, pero con ritmo controlado. Ya lo vimos aquí.


Está también la opción CALMA de Medela. Que como al fin y al cabo sigue siendo un biberón, mejor haciéndolo con la técnica de Kassing o ritmo controlado.

El Biberón con tetina CALMA se anuncia como que tiene la longitud correcta (pues el pezón se alarga hasta el doble de su longitud cuando el niño mama). Lo bueno que tiene es que la leche no fluye automáticamente sino que el bebé tiene que esforzarse para obtener la leche haciendo el vacío. Es el lactante quien regula la velocidad como haría en el pecho, permitiendo una succión-deglución-respiración correctas. Si lo pones boca abajo no gotea, ni siquiera apretando la tetina, hay que succionar para que salga la leche.

Esta tetina puede requerir un poco de paciencia, sobre todos si el bebé ya probó otras tetinas. A mí personalmente no me gusta nada, pero reconozco que sobre todo para abuelas (cuidadoras cuando la madre no está) que en su día no lactaron y que son reacias a dar la leche con otros medios, es una buena solución. Y en guarderías lo aceptan bien.

Los padres y los cuidadores contratados en casa suelen estar más abiertos a otros métodos cuando es la madre quien lo indica. Muy a menudo veo que las guarderías sobre todo no quieren –o no pueden por falta de tiempo y exceso de bebés– usar otra cosa que no sea biberón.


Así que, sin usar biberones, estos son los métodos para complementar:
Otras formas que no requieren ni biberón ni tetina. Y que son más sencillas, económicas y respetuosas:

1.- Vasito.
Es increíble ver lo bien que beben la leche los bebés de un vasito, incluso los prematuros. Me gusta enseñar a las madres vídeos de otros bebés haciéndolo, porque se quedan maravilladas. Y más las abuelas. Si están en la consulta y hemos decidido probar con el vaso, hacemos extracción manual y probamos con unos mililitros. Esto da mucha tranquilidad a la madre porque le demuestra las habilidades que tiene su bebé y satisface al bebé, que cuando hemos llegado a esta situación suele ser por hambre.
Es un método simple, que evita la confusión. No confunde aunque tampoco estimula la succión. Pero es válido para los primeros días, no a largo plazo. Es un método útil, simple, práctico y bajo de costo,  aunque pasivo.



Y cuando son más mayores y te reincorporas al trabajo remunerado, la leche que te saques que la beba en vaso, en vaso normal. El primer día derramará algo, pero enseguida dominará la técnica. Y así te saltas el paso por los biberones, que NO es obligatorio como mucha gente piensa. Un niño de pecho no tiene por qué tomar un biberón nunca.


2.- Cucharilla / recipiente cuchara.
La cuchara es útil para el calostro los primeros días. En las consultas hospitalarias ayuda a las madres a extraer el calostro y dárselo al bebé. Para bebés muy adormilados o que les cuesta cogerse al pecho.



El uso de la cuchara es transitorio, hasta que se agarre al pecho. Sólo puede hacerse con cantidades pequeñas, y es un proceso lento.

Luego, más mayores, hay métodos que se parecen a la cuchara. Por ejemplo el  Soft Cup de Medela, o cualquier biberón cuchara del mercado. Estos son más rápidos y eficaces.





  
3.- Jeringa dedo o sondas:
Reconozco que son mis preferidos. Llevo años comprobando cómo funciona y lo bien que lo admiten las madres y sus hijos.

Consiste en una jeringuilla, generalmente de 20 ml, con un dispositivo finger–feeder. Puede hacerse sin él, pero es preferible para alargar la cánula de la jeringa y además es más blandito que la jeringa por si sin querer rozamos la boca del bebé.

Está indicado para estimular la coordinación succión/deglución con respiración. El bebé ejercita los músculos linguales. Sirve para reeducar la succión. Y el bebé relaciona su esfuerzo con la obtención de leche, igual que ocurre al pecho.

Este método es válido para la suplementación a largo plazo.



4.- Sonda sin agarre al pecho:
Sería un poco lo mismo, pero en lugar de finger-feeder  hay sonda. La sonda va a un recipiente donde está la leche y se une al dedo. Igual que el método anterior reeduco la succión.




5.- Sonda con agarre al pecho, o relactador.
Volvemos a lo mismo, pero aquí el bebé succiona el pecho y obtiene la leche del recipiente al que esté conectada la sonda y además del pecho. Puede que la madre aún no tenga leche o esté tratando de aumentar su producción después de algún problema. Válido para inducción de lactancia en casos de adopción por ejemplo, siempre que el bebé no haya perdido su reflejo de succión.  Es ideal porque si el bebé sabe succionar, estimula el pecho a la vez que asegura la transferencia de leche.

Hay relactadores que se venden tal cual, o se puede hacer uno casero con una sonda que te vendan en farmacia o te den en un centro de salud u hospital si tienes contactos. La práctica me dice que en las farmacias es harto difícil conseguir las sondas. Yo trabajo con sondas que me dan las matronas del hospital.  






Para elegir el medio para suplementar consulta con tu asesora o con tu IBCLC más cercana. Ella te ayudará a valorar qué método es mejor en tu caso. Hay que considerar tus preferencias, tus expectativas, la cantidad que hay que darle, durante cuánto tiempo, el coste…


ACLARACIÓN: la leche de vaca es uno de los mayores alérgenos. (También lo son el huevo, el pescado y marisco, y los frutos secos.) Aclaro que la leche de bote o leche de fórmula o leche infantil tipo 1 (y tipo 2 y la leche tipo 3), o como la queramos llamar, es LECHE DE VACA,  a la que le quitan y le añaden componentes para tratar de que sea en algo parecida a la materna, aun sin conseguirlo claro. Es que hay muchas personas que no se han dado cuenta aún de que la leche que no es materna,  por mucho que sea para niños, no es la leche de su especie, es leche de vaca y como tal muy alergénica.
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miércoles, 13 de noviembre de 2013

El biberón de la noche

Muchas personas lo llaman el “biberón de ayuda”. Otras  el “biberón de refuerzo” o “biberón de apoyo”. Se trata de un biberón que se da a un niño que en principio toma pecho, y que la mayoría de las veces es de leche artificial. “Le ayudo con un biberón”, me dicen muchas madres cuando llegan a la consulta. Y llegan las más de las veces porque notan que no tienen suficiente leche y/o que su bebé parece no tener bastante con el pecho.

Muchas de estas mamás han salido del hospital ya con ese biberón. Otras lo han ido incorporando los primeros días en casa, bien porque se lo ha comentado otra madre (a veces la propia madre, la suegra, la hermana… o cualquier vecina o familiar que haya sido madre antes) o bien porque es el propio pediatra quien se lo ha recomendado.

Este biberón de ayuda* mina la confianza de la mujer en producir leche suficiente, y en el estado emocional que está una nueva madre, sobre todo las primerizas, nos creemos todo lo que nos cuentan… Estamos dudosas, tenemos miedo, respeto, no sabemos si vamos a saber hacerlo bien… ¡¡De pronto soy una mamá!! 

Convertirse en madre es un cambio en la vida, y lleva un tiempo adaptarse. En ese período es cuando debemos estar bien protegidas, y apoyadas. Por nuestra pareja, nuestra familia, y nuestra comunidad incluyendo el personal de salud. Ese apoyo es lo que falla en un alto porcentaje.

No falla la madre, falla el sistema.

Si sabemos cómo funciona la lactancia, el funcionamiento fisiológico del pecho, entenderemos mejor las cosas. Resumiendo mucho diremos que se produce leche según se demande, es decir: a más demanda, mayor producción. Si pongo a mi bebé al pecho 10 veces en un día voy a producir bastante más leche que si sólo le pongo 6 veces. Y ahí está la clave.

No necesitas el biberón de la noche*. No. Si notas que el bebé quiere más, le vuelves a ofrecer el pecho. Cuando una madre que opta por no dar pecho da el biberón a su bebé, si éste se queda con hambre le prepara otro biberón ¿no? Pues con el pecho es igual: si le das el pecho y notas que se queda con hambre, le vuelves a dar el pecho. Porque la naturaleza es sabia y el cuerpo funciona muy bien (salvo raras excepciones) y producirá más cantidad si nota que hay más demanda.

El problema de ofrecer ese biberón esporádico es que puede crear confusión al bebé puesto no que es igual la forma de mamar un pecho que la de succionar un biberón, las posturas son distintas, los músculos implicados son usados de distinto modo. Hay niños a los que esto no les crea problema alguno, pero son los menos. Dar biberón conlleva unos riesgos.

Y el segundo problema pero para mí el peor, es que ¡¡se tarda dos semanas en restablecer la flora intestinal después de una sola toma de leche artificial !! No dar leche humana, tiene unos riesgos.

Pero si una madre me dice que le da ese biberón porque cree que no tiene leche suficiente, habría que mirar por qué lo cree. Yo creo en la lactancia, pero creo en las madres: si la madre piensa que hay un problema, veamos por qué y cómo resolverlo.

Muchas veces es solo falta de información o interpretación errónea de lo que se supone que es normal. La mayoría de las veces es postural. Y luego están los dichosos frenillos. Algunas enfermedades. Pero para todo hay remedio. 

La pena es cuando no están seguras pero tampoco piden consejo o ayuda a los especialistas en la lactancia. O cuando los consejos, aunque bien intencionados, son erróneos o vienen de quien realmente no sabe del tema.

Si tengo un problema muscular, voy al fisioterapeuta. Si es de huesos, al traumatólogo. Si de dientes, al especialista… Y así un montón de especialidades. Pues bien, si tengo un problema con la lactancia acudo al especialista de lactancia, que NO suelen ser el pediatra o a la matrona, es la Consultora IBCLC – que puede que también sea pediatra o matrona, pero no siempre es así –.

Como digo, no es necesario ese biberón de la noche en la gran parte de los casos. Pero si de verdad tuviera que darle leche “de ayuda” a mi bebé, se la puedo dar de otro modo que no sea con biberón, y puede ser leche extraída y no de fórmula, o quizá donada, de banco… Siempre hay opciones.


Porque un biberón suele ser el camino de otro, y el principio del fin de la lactancia.

Nota: no ilustro con fotos de niños tomando biberón porque ese no es el modo normal de alimentarse.
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martes, 29 de octubre de 2013

Asesoras del futuro

Están mis hijas tan implicadas con la ayuda a las madres lactantes que creo que serán buenas asesoras.
Aunque en el fondo me gustaría que la promoción a la lactancia y la formación de los profesionales fuera tan realmente eficaz estos años que cuando ellas sean mayores no tenga que existir la figura de la asesora de lactancia. ¿Es un sueño?

Mientras aquí dejo una muestra de cómo lo ven ellas. La pequeña hizo ayer este dibujo:



Y la mayor hace años, cuando tenía 5 años, así lo veía:

Este dibujo mereció en su día un premio del concurso ArTeta de Multilacta.






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miércoles, 23 de octubre de 2013

Lactancia en el cine

Caminaba por la calle el otro día con mis hijas cuando un hombre conocido de mi marido se me acercó para darme una foto.
Había encontrado en el diario El Norte de Castilla, hacía semanas, un fotograma de una película de Buñuel del año 1932 titulada Las Hurdes, tierra sin pan
Y como la foto elegida por la publicación era de lactantes, se acordó de mí y la guardó en su bolsillo. 
Me hizo gracia, qué simpático el señor... Eso es bueno, pensé, llevamos años trabajando por la lactancia en Aranda de Duero y ya saben quienes somos y qué hacemos...
Esta es la foto que apareció en el diario.



Le agradecí el detalle, y al llegar a casa quise investigar sobre la película. Se trata de un documental de poco menos de media hora en francés. Pero la foto en cuestión no es de dicha película y no he podido encontrar de cuál. Se puede ver aquí.

Sin embargo en el documental sí encontré este otro fotograma


En fin, una anécdota más...

De cómo se aborda la lactancia en el cine actual, hablaremos en otra ocasión.

Relacionado:
Lactancia en la tele


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miércoles, 16 de octubre de 2013

La planta que era una teta

Me llega esta mañana un mail con unas fotos curiosas y una brevísima información.
Esta es la foto primera


Realmente parece un pecho. Me fijo un poco y veo una marca, quizá de un sujetador apretado o tal vez una camiseta.
Pero la breve información del mail dice que se trata de una rara planta de Vietnam, un cítrico en concreto.
Mira las fotos






Pero mi mente científica me hace preguntarme cómo es posible que lleve tantos años hablando de tetas a las madres y estudiando la lactancia y que nunca hasta ahora haya conocido la existencia de esta planta... No cabe en mi cabeza.
Hombre, todo no lo puedo saber evidentemente, por eso me sigo formando, pero ¿de dónde ha salido esto? Así que me tiro un rato investigando hasta que doy con la solución. Todas las fotos que hay en la red, que son pocas, son las mismas, mismo enrejado. Me hago un estudio de los cítricos mundiales, una búsqueda exhaustiva y al final encuentro que es un tipo de calabaza pintada de esta forma expresamente, para decoración en un café en la ciudad de Hanoi.
Otro Hoax de esos que circulan por ahí.

Pero ¿a que mola? ;-)



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jueves, 10 de octubre de 2013

Quiero ser asesora de lactancia

¿Quieres ser asesora de lactancia?
Quizá cuando fuiste mamá tuviste un problema y una asesora te ayudó a encontrar la solución. Quizá después te ha gustado esto de la lactancia, has leído, has visto a otras madres y has sentido esa necesidad de compartir lo que has ido aprendiendo con tu maternidad.
Quizá te ha picado el gusanillo y te planteas empezar a formarte como asesora. Quizá tienes ya muchos conocimientos sobre lactancia pero no sabes cómo aplicarlos directamente...

Te ofrecemos la posibilidad de hacer un curso eminentemente práctico sobre asesoría de lactancia. Cómo atender a una madre cuando viene al grupo o cuando hace una consulta, qué veo que la madre no me dice, qué hay detrás de todo... Y una vez identificado el problema, lo veo claro, pero ahora cómo le ayudo a resolverlo, qué le digo, qué hago... Cómo hago para que no se sienta mal y el problema se solucione...
Seguro que te has planteado estas preguntas, ¿verdad?

El curso surge debido al interés -y a la necesidad de actualización y formación-. Muchas madres y algunos profesionales de la salud me preguntan: "quiero ser asesora, ¿qué tengo que hacer?"  Evidentemente hacer un curso no te convierte en asesora de forma automática, pero por algo se empieza. Y al ser práctico los supuestos y casos clínicos ayudarán a saber cómo actuar de un modo práctico y ameno. 



El curso se celebrará el sábado 23 de noviembre de 2013, en Aranda de Duero. Incluye documentación, certificado de asistencia, diploma acreditado para las profesiones sanitarias, y la comida de trabajo. Tendrá una duración de 9 horas lectivas y está acreditado con 1,8 créditos por la Comisión de Formación Continuada de las profesiones sanitarias.

Las plazas son limitadas. Se reservan por riguroso orden de inscripción. 65 euros no socias. 50 euros para socias de Lactaranda.
Inscripciones en asesoradelactancia@hotmail.com, o en lactaranda@hotmail.com y en 625.38.49.95
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miércoles, 6 de febrero de 2013

Los “dichosos” frenillos

ANQUILOGLOSIA, FRENILLO LINGUAL O FRENILLO SUBLINGUAL, FRENILLO CORTO, LENGUA CORTA, LENGUA ANCLADA…

Digo “dichosos” porque ¡¡ anda que no dan guerra !!

Veamos por qué.

Entre las causas más frecuentes de dolor en la lactancia están:

·       la mala colocación del bebé,  tanto la posición del bebé con respecto a la mamá como la posición de su boca y labios con respecto al pezón.

·       la presión ejercida por el dedo de la madre colocado sobre la mama por encima del pezón (gesto que hacen muchas mamás porque piensan –equivocadamente- que su bebé no va a poder respirar bien si está muy pegado al pecho).

·        y la retirada del bebé del pecho sin haber roto el vacío antes con lo cual el pezón se estira mucho aún en succión.
Además la lactancia puede fracasar por mastitis y congestión, grietas que no curan, perlas de leche, falsa percepción por parte de la madre de hipogalactia, estrés, un bebé que llora mucho, aparición de lo dientes, malos consejos profesionales o del entorno, falta de apoyo y por problemas psicológicos.

Y por el frenillo lingual. Causa de muchos de estos problemas.
En la consulta me encuentro con muchos frenillos. La madre cuya lactancia va bien desde un principio no suele ir a los grupos de apoyo. Y en aquellas mamás cuyas lactancias no funcionan, suele haber dos grupos: las que dejan la lactancia pronto sin buscar soluciones –o quizá las buscaron en profesionales no actualizados o no tuvieron suerte en dar con alguien adecuado- y las que saben que dar el pecho es lo mejor y quieren conseguirlo a pesar de los pesares. Son este tercer grupo las que más acuden a los grupos de apoyo. Por eso en mi consulta veo a tantas madres con problemas en sus lactancias.

Así que cuando llega una mujer y su problema sólo es de reposicionamiento, o tal vez nada más de apoyo anímico, o que necesita un poco de información veraz, me quedo gratamente sorprendida pues como os decía lo que más abunda en la consulta son los problemas más gordos. Lo que más veo son lactancias complicadas, a veces realmente difíciles. Mujeres con pezones destrozados por las grietas, con infecciones dolorosísimas, bebés con bajo peso, a veces deshidratados…y algunos problemas mayores.
Y muchos de esos problemas vienen por un frenillo o anquiloglosia.

Definición de anquiloglosia: es el tejido debajo de la lengua que une a ésta con la parte inferior de la boca y restringe el movimiento de la lengua.
En los niños con frenillo corto, generalmente esta banda de tejido se encuentra muy cerca de la punta de la lengua, lo cual deja muy poco movimiento libre, aunque también se presenta como frenillo demasiado corto o inflexible. Antaño las matronas se dejaban una uña larga y se cortaba nada más nacer el bebé. Se diagnosticaba y remediaba al nacer el niño para prevenir problemas de lactancia y del habla. Sin embargo, al ir disminuyendo la popularidad de la lactancia en los años 1940 y 1950, este tratamiento dejó de ser común. Las dificultades que presenta el frenillo corto para la lactancia dependerán del grado de flexibilidad, el largo de la lengua que queda libre y la flexibilidad del fondo de la boca.

He visto sin embargo casos de frenillos muy evidentes que no han dado problemas pues eran muy flexibles, o el pecho de la madre muy moldeable, o ambas cosas a la vez y han conseguido una feliz lactancia, a veces en posturas poco ortodoxas. La colocación al pecho era tan buena que el frenillo no causaba problema alguno. Hago el seguimiento a estos niños hasta más allá del destete pues como maestra y logopeda quiero ver la evolución y consecuencias en cuanto al habla y el desarrollo de la dentición.

 “Si no está roto, no lo arregles”. Esta máxima en lactancia también funciona. Pero es más frecuente que sí haya algo roto: el dolor y la escasa trasferencia de leche son lo más frecuente.

Pero lo normal, cuando hay un frenillo, es que haya dolor y otros problemas, en esos casos sí “hay algo roto que habría que remediar”. Cuáles son las consecuencias a corto y largo plazo de tener anquiloglosia:

·         La primera es la lactancia, problemas en la alimentación, y dolor en la madre. La lactancia no debe doler, nunca, nada. Ni debe cansar al bebé.

·         Después, viene la dentición, mala mordida, ortodoncias…

·         Y más tarde el habla, diferentes problemas en la pronunciación de determinados fonemas.

·         El frenillo impide el desarrollo correcto del paladar duro, que se queda más arqueado y puede provoca apneas. La respiración se hace oral, y se tiende a echar la cabeza hacia atrás para respirar mejor. Esto con el tiempo puede provocar también problemas en la espalda.

·         Problemas gástricos. Al tener dificultades con la lactancia, y la respiración, se ocasionan muchas molestias gástricas. Provoca gases, impide que la lengua se coloque en una posición eficaz y se traga mucho aire.

·         Hay más riesgos de bronquitis, laringitis, faringitis, otitis…

·         Y otros problemas de tipo social como no poder dar un beso con lengua cuando sea mayor, o tener que comer los helados a mordiscos porque cuesta lamerlos.


Y qué signos nos indican la existencia de un frenillo:

o    Dificultad para coordinar succión-deglución: bebé que se cansa y se duerme pero sin haber terminado de comer, no se queda saciado. Tomas eternas.

o    Chasquidos al mamar, el bebé pierde el vacío. Y por tanto coge más aire, lo cual le hace estar más incómodo. Se suelta muchas veces a lo largo de la toma.

o    Utilización de musculatura accesoria, el bebé compensa con los labios y tiene callos o ampolla de succión. O deprime las mejillas. La boca poco abierta, y el labio inferior poco o nada evertido.

o    La compresión excesiva del pezón puede causar vasoespasmo reflejo: la punta del pezón se pone blanca tras toma. La madre refiere dolor, escozor, ardor… Refieren como que el bebé les muerde.

o    El pezón sale de la boca del niño deformado, comprimido o pellizcado como la punta de un pintalabios nuevo, con una cresta de compresión a lo largo del pezón. El pezón puede mostrar una ampolla en la punta, incluso formando una grieta.

o    Puede haber escasa trasferencia de leche, el niño no coge peso.

o    Como el pecho no se vacía bien, puede haber obstrucciones, mastitis, abscesos. Así como descenso de la producción.

o    Limitación de movilidad de la lengua. Se ve torcida, o con el surco marcado, la punta en forma de corazón, o toda ella en forma de cuchara.

o    Pérdida de peso muy elevada y que no recupera pasados los primeros 15 días.

o    Deshidratación, cólico, ictericia neonatal …

o    En visitas hospitalarias hipoglucemias en los primeros días de vida.

Lo que suelo hacer primero es valorar una toma, sin intervenir, ver qué hay, qué no hay, cómo es la relación mamá-bebé mientras hago la anamnesis. Y cuando todo apunta a anquiloglosia valoro la boquita del bebé.

Le cuento a la mamá o a la pareja lo que sé. Valoramos juntas los pros y los contras de la intervención. No todas las parejas deciden intervenir. La palabra “operación” asusta mucho. Me gusta más decir sólo “cortar”. Los padres a veces niegan el problema, no les parece importante, o piensan que se rompe solo o que mejora con el tiempo. Creen que es complicado, la palabra asusta. Y además falta de coordinación de los distintos profesionales a quien vistan, que se contradicen. En nuestra ciudad no tenemos ningún pediatra que corte frenillos posteriores. Los anteriores sí suelen cortarlos a petición de la madre, pero cuando las derivo con diagnóstico de un frenillo posterior (tipo 3-4), los pediatras dicen que no hay. Así que derivamos a profesionales de otras ciudades cercanas, de Madrid fundamentalmente, pero que en la mayoría de los casos son de pago. Este es otro problema añadido pues en estos tiempos de crisis no todas las familias se lo pueden permitir.

En todos los casos doy las pautas oportunas para llevar la lactancia lo mejor posible, haya o no intervención. Y me ofrezco para hacer un seguimiento. Las asesoras  no podemos ni debemos “perseguir” a las madres. Son ellas quienes deben querer salvar su lactancia, quienes han de acudir.

Qué pautas seguir para mejorar la transferencia y el dolor mientras se decide si intervenir o no:

Ø  Poner mucha atención en la posición y colocación al pecho. Procurar un agarre asimétrico: apuntar el pezón hacia el labio superior, hacia su naricilla, para que extienda la cabeza ligeramente hacia atrás, abra la boca bien grande y se coloque al pecho con el labio inferior y la punta de la lengua tan lejos de la punta del pezón como sea posible puede ayudar a lograr esta meta (Eastman 2000).

Ø  Que la madre coloque el labio inferior del niño sobre su areola y use este punto como eje para la colocación al pecho, casi rodando el pecho hacia la boca del niño.

Ø  Apoyo mandibular y apoyo sublingual.

Ø  Las mejores posiciones son las biológicas, ventrales, la madre en tendido prono y el bebé encima.  Rugby y a caballito van bien también.


Ø  En algunos casos, uso de pezonera. Supervisado por una asesora.

Ø  Vigilancia de la producción, puede ser necesario la suplementación y las extracciones











Existen distintas clasificaciones de frenillos. Pero parece que más o menos hay consenso en identificarlos como anteriores y posteriores según la unión esté más cerca de la boca o de la garganta digamos.

En general hablamos de 4 tipos. El 1 y 2 serán los anteriores y el 3 y 4 los posteriores. La mejor manera de verlos es con unas fotos. Da un poco igual diagnosticar un frenillo como 2 ó como 3, o dudar entre 3 y 4 por ejemplo. Lo importante es el problema que este frenillo conlleva, y decidir si intervenir o no. Os dejo unas fotos, el tipo 1  y 4 por ejemplo son muy evidentes, pero sin embargo es más complicado discernir entre un 2 y un 3, o entre un 3 y un 4.









Como se ve en las fotos del tipo 4, no hay una telilla tan evidente como ocurre por ejemplo en el tipo 1 o 2. Y esto es lo que lleva a muchos profesionales a decir que no hay frenillo. Pero sí, es un submucoso que además puede dar más problemas que el resto. De ahí la importancia de la actualización en lactancia de los profesionales de la salud que atiendan bebés y niños lactantes.

Existe también el frenillo labial que provoca que el labio no evierta tan claramente, pero no causa tantos problemas como los linguales. La madre puede vigilar durante la toma e ir sacando con el pulgar cada vez que vea que lo mete.









·         La restricción de movimientos linguales interfiere con una alimentación normal y desarrollo adecuado de la orofaringe y nasofaringe.

·         El frenillo posterior (submucoso, o tipo 4) es más difícil de reconocer pero puede tener más impacto sobre la movilidad lingual.

·         La frenotomía es una intervención sencilla y segura.

·         Si los padres deciden no operar, hay estrategias de manejo de la lactancia que pueden ayudar a compensar.







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