miércoles, 6 de diciembre de 2017

Lactancia y Síndrome de Down

En ocasiones llegan casos a la consulta un poco más delicados. No difíciles, sino más delicados por la carga emocional de la familia. He atendido a algunas familias cuyos bebés llegaron con Síndrome de Down. 

Como sabéis el SD no es una enfermedad. Es una alteración genética causada por la presencia de una copia extra del cromosoma 21 (o una parte del mismo), en vez de los dos habituales, por ello se denomina también trisomía del par 21. Si la lactancia materna es importante para cualquier bebé, es particularmente importante para los bebés con síndrome de Down para disminuir el riesgo de morbilidades asociado con la lactancia artificial.

Una de las características de los bebés con SD es la hipotonía, también en la musculatura de la cara. Tienen macroglosia y tendencia a tener la lengua fuera de la cavidad bucal al tenerla más grande de lo normal. Todas estas características hacen que la lactancia pueda parecer a priori más difícil, pero no imposible por supuesto. 

 A estas alturas creo que todas la madres saben la importancia de la lactancia materna para la salud de su bebé (y de ellas mismas), pero creo que aún son pocas las que saben que además es muy importante para su desarrollo orofacial.


La lactancia, además de prevenir infecciones y enfermedades, facilita el desarrollo del habla y el lenguaje y colabora en la prevención de la mordida abierta, mordida cruzada y la maloclusión. La lactancia materna estimula el crecimiento favorable del cráneo y las estructuras faciales. Ayuda al correcto desarrollo del paladar, de la dentición, de la respiración… No es nada desdeñable, y las familias deberían conocerlo, y saber los riesgos de dar biberón. 

En el caso de lactancia en síndrome de Down, por lo general la familia ya sabe antes de que nazca el bebé que tiene SD, y que normalmente el síndrome viene asociado con otras patologías. Y la familia busca ayuda y apoyo ya antes del nacimiento. Así que en lo que se refiere a lactancia materna es conveniente empezar bien desde la primera toma. 

Un bebé con hipotonía va a succionar peor y le va a costar más hacer un buen agarre y una buena succión. Y también están más débiles así que hay que hacer lactancia "a oferta" más que "a demanda", para no saltarnos tomas ya que igual está tan débil que no pide. 

Será importante mantener una buena producción, y aquí podemos ayudar a la mamá para dominar una buena técnica de extracción (manual o con extractor) y enseñar a los padres a ofrecer al bebé esa leche extraída sin usar biberón, con métodos respetuosos que no interfieran más aún en su succión, o como la jeringa-dedo que además les estimulen. 

Y aquí es donde es tan importante hacer una buena reeducación de la succión con ejercicios y masajes de terapia orofacial, tanto intraoral o como perioral, que están funcionando tan bien en la consulta. 

La postura llamada "Dan-Cer" (por el nombre de quienes la definieron S.C. Danner y E. Cerutti) suele ser la que mejor funciona y las más recomendada en los inicios de la lactancia con bebés con Síndrome de Down. Y hacer compresiones del pecho durante la toma.

Si un buen apoyo y acompañamiento es fundamental en casi todos los casos, más lo es en los casos con Down. Si tu hijo nacerá con este síndrome, puedes ponerte en contacto con una IBCLC cercana para que te acompañe. Mira aquí. El acompañamiento a la madre (a la familia) es importante que se dé a lo largo del tiempo y no de forma puntual.
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