jueves, 8 de diciembre de 2016

El miedo de las (futuras) madres

Muchas mujeres embarazadas de su primer hijo sienten un verdadero miedo a lo desconocido. Fundamentalmente tienen miedo a dos cosas: que el embarazo vaya o no bien, y al parto. El momento del parto asusta tanto...

Cada día hay más disponibilidad de información, vía Internet por ejemplo, pero hay que saber cuál es la buena. No todo vale… Incluso hoy por hoy existe una amplia oferta de clases o métodos de preparación que ofrecen fisioterapeutas, matronas, enfermeras… u otros profesionales para capacitar a la mujer para ese momento.

Algunos de esos cursos o clases habilitan realmente para el evento, con buena y certera información. Pero otros dejan mucho que desear y se aprovechan de la vulnerabilidad de las madres en esos delicados momentos.

Clases que cuestan un dineral, y en las que al final no se les enseña lo esencial, que es el después. Cuando el bebé nace ya es para toda la vida. ¡¡Qué más da cuánto dure el parto si al final se pasa!! Puede durar 16-20 horas un primer parto. Pero el bebé, cuando te lo pongan en brazos, será tu hijo para toda la vida… Y estoy viendo a mi alrededor demasiados  pseudo-cursos que no valen para nada o al menos no valen para prepararte para eso.

No hace falta aprender a ser madre. No hace falta que nadie venga a enseñarte cómo se hace. Cuando lo seas lo irás aprendiendo sobre la marcha, como se ha hecho siempre. Tienes el instinto.

Lo que sí necesitas es información y verdadero apoyo para resolver las dudas, si estas surgen, o sentirte respaldada cuando tengas que tomar una decisión que te genere dudas. La información en modo de preparación para lo que viene. Ojo, hay que saber elegir como digo.

Se tiene miedo a los cambios. No sólo a los cambios del cuerpo durante el embarazo, y después su vuelta en sí en el post-parto. Miedo también a los cambios que sucederán después del parto, con la maternidad. Nunca serás la misma ni de la misma manera. Estos cambios son profundos y permanentes, y totalmente transformadores. Y eso da miedo porque no sabes cómo va a ser. La maternidad te cambia la vida. No quiere decir que para peor, ni mucho menos. Pero es distinto. Sabes durante la espera que será así pero realmente no puedes hacerte a la idea hasta que sucede. Y eso asusta.

Y en esa vulnerabilidad que aporta el miedo, las empresas han encontrado un filón. Quizá la madre (futura) haya decidido que dará el pecho y luchará contra viento y marea para conseguirlo. Si es así las empresas no van a conseguir venderle leche artificial. Pero ya se han buscado los modos para aprovecharse de la situación y venderte otras cosas: sillitas carísimas, interfonos que parecen naves espaciales para casas de 80 m2, vitaminas para el embarazo, cremas para la piel, ungüentos para preparar el pecho, aceites para masajes… y posteriormente productos (totalmente inútiles aunque no lo sepas) para tener más leche, para tener mejor leche, para que el bebé duerma más o mejor, para que no tenga cólicos, para que coja más peso… Cientos y cientos de productos, la mayoría del todo inútiles e innecesarios, y peor aún, contraproducentes o nocivos en su mayor parte.

Esa vulnerabilidad pre-parto también hace que la -futura- madre dude. Ante dos consejos profesionales de distinta índole, ¿a quién hacer caso? La dicotomía de tener que elegir. ¿De quién te fías más? ¿Elijo lo fácil? ¿Lo que me da menos miedo? Lo veo a diario. Profesionales que ante su propio desconocimiento y falta de actualización meten miedo a las madres para que hagan o dejen de hacer algo que les vendría muy bien. Algo que otro profesional ha aconsejado para prevenir y evitar males mayores a la larga. Profesionales que se aprovechan sutilmente del miedo de la mamá. A veces, para colmo, a cambio de un dineral… Profesionales que hacen a las madres víctimas de su desconocimiento. Me parece muy triste que esto ocurra.

Ofrezco a mis clientas/pacientes la posibilidad de que todo fluya, sobre todo la prevención y evitación de males que vienen adyacentes a su caso concreto y a los protocolos actuales (algunos obsoletos) en nuestro hospital de referencia…

He de decir que no todos los profesionales actúan de ese modo. Tengo la suerte de contar en mi consulta con colaboradores estupendos: logopeda, pediatra y cirujano, que entienden la importancia de la lactancia, saben actuar y saben derivar.

¿Tú has sentido ese miedo, quizá esa incertidumbre?


¿Te has sentido vulnerable?